Técnicas operantes
Técnicas Operantes
Fundamentos teóricos y principios básicos
Los principios del condicionamiento operante describen la influencia de los diferentes estímulos y acontecimientos ambientales (antecedentes y consecuencias) en la conducta. Se consideran antecedentes aquellas situaciones en las que ocurre una conducta particular. Las consecuencias son el impacto que tiene la conducta sobre las relaciones sociales, u otros resultados personales en relación con el entorno. Contingencia es el término que se utiliza para describir las relaciones probabilísticas entre la conducta, sus antecedentes y sus consecuencias.
Se considera que no solo las consecuencias controlan la conducta, también pueden hacerlo los estímulos ambientales que la anteceden. Aunque la mayoría de las aplicaciones de los principios del condicionamiento operante se han centrado en las consecuencias que siguen a la conducta, se han desarrollado algunos principios para explicar también la relación entre los antecedentes y la conducta emitida. Se está produciendo un control de estímulos cuando las consecuencias que siguen a la conducta solo se dan en presencia de unos estímulos antecedentes y no de otros.
Conceptos importantes:
El refuerzo: es el proceso de aprendizaje que tiene que ver con el aumento de la probabilidad de la conducta por su asociación con un cambio estimular tras su emisión. Se considera un proceso único porque en todos los casos aumenta la probabilidad de la conducta.
El reforzamiento: es el procedimiento mediante el cual las consecuencias producen el aprendizaje (aumento de probabilidad de ocurrencias de la conducta). El procedimiento se lleva a cabo de dos formas: bien introduciendo un estímulo placentero (reforzamiento positivo) o bien retirando un estímulo aversivo (reforzamiento negativo).
El reforzador: es el estímulo concreto (tangible, simbólico, etc.) que se utiliza para que se produzca el reforzamiento positivo o negativo.
Tipos de refuerzo:
Los reforzadores pueden ser de diferentes tipos y han sido agrupados en categorías en función de su origen, naturaleza, tangibles e intangibles, contexto de aplicación, valencia apetitiva o aversiva, etc.
Reforzadores primarios o incondicionados: Su valor reforzado suele estar asociado a las necesidades básicas del ser humano como la comida o la bebida.
Reforzadores secundarios o acondicionadores: Son los más extendidos en los seres humanos. Se habla de necesidades reforzadas secundarias porque no están asociadas a primarias básicas.
Reforzadores tangibles: Objetos materiales que pueden ser tanto reforzados-res primarios como secundarios; por ejemplo, comida, juguetes, ropa, aparatos electrónicos, cromos, etc.
Reforzadores sociales: Son las muestras de atención, valoración, aprobación, reconocimiento, etc. que reciben una persona por parte de otras como consecuencia de la realización de una conducta.
Técnicas operativas para el incremento y mantenimiento de conductas
Reforzamiento positivo:
una conducta se incrementa ante la presentación de un estímulo agradable o gratificante (técnicamente denominado estímulo apetitivo) como consecuencia de la realización de la misma. Los reforzadores positivos no son sinónimos de recompensa o premio. La diferencia fundamental entre ambos es que para que podamos hablar de reforzamiento es necesario que se incremente la conducta que le precede, mientras que en el premio la presentación de un estímulo ante una respuesta no hace más probable que se repita nuevamente la respuesta.
Reforzamiento negativo: aumento de la probabilidad de que se repita una conducta al retirar un estímulo aversivo inmediatamente después de que se ha realizado la conducta. Esto es, la respuesta emitida por el individuo elimina un estímulo aversivo que hasta entonces estaba presente, con lo cual, la ocurrencia futura de esta respuesta se incrementa.
Programas de reforzamiento Los programas de reforzamiento son las reglas que describen cómo fomentar, incrementar y mantener una conducta en función de la aplicación de los reforzadores una vez emitida la conducta. Existen dos tipos de programas de reforzamiento:
Reforzamiento continuo: significa presentar un reforzador siempre que se realice la conducta.
Reforzamiento intermitente: supone administrar el refuerzo de manera contingente a la realización de una conducta, pero no en todas las ocasiones que esta se lleve a cabo.
Técnicas operantes para la adquisición de nuevas conductas
Moldeamiento: se refiere al reforzamiento de los pequeños pasos o aproximaciones que conducen hacia una conducta meta (Holland y Skinner, 1961; Skinner, 1953). El reforzamiento inicial de las aproximaciones sucesivas se lleva a cabo tanto con las respuestas o conductas que son componentes de la respuesta final, como con respuestas que se asemejan a alguno de sus componentes. A través del reforzamiento de las aproximaciones sucesivas se va alcanzando gradualmente la conducta meta final. A medida que se van reforzando y afianzando las aproximaciones más parecidas a la conducta final, se van dejando de reforzar las que menos se parecen.
El moldeamiento se utiliza, tanto para instaurar conductas simples como palabras, como para instaurar conductas o acciones complejas como ejemplo aprender hábitos de estudio, hacer ejercicio físico, etc.)
Martin y Pear (1999), señalan que el moldeamiento se puede llevar a cabo reforzando diferentes aspectos de la conducta final:
a) topografía: como puede ser la configuración espacial, forma, etc. (ejemplo: aprender a coger una cuchara),
b) cantidad: tanto referida a la frecuencia como a la duración de la conducta (ejemplo: aprender a vestirse con rapidez, caminar todos los días, estudiar cada vez más horas)
c) latencia: se refiere al tiempo transcurrido entre la aparición de un estímulo y la emisión de una respuesta (ejemplo: tardar cada vez menos tiempo en vestirse), o
d) intensidad: fuerza física que requiere una respuesta (ejemplo: aprender a levantar cada vez más peso).
Para que la técnica de moldeado sea efectiva es necesaria:
1) seleccionar la conducta meta y definir la forma objetiva, clara y completa, incluyendo todos los elementos que forman parte de ella.
2) evaluar el nivel de ejecución real
3) seleccione la conducta inicial que servirá de punto de partida
4) seleccionar los reforzadores que se utilizarán
5) reforzar diferencialmente las aproximaciones sucesivas.
El moldeamiento se utiliza habitualmente para enseñar habilidades motoras, deportivas, verbales o intelectuales. En el caso de los niños, su utilización es constante para aprender a hablar, caminar, comer solos o vestirse. En adultos también está presente en el aprendizaje de numerosas conductas.
Encadenamiento: La mayoría de las conductas están compuestas por una secuencia de varias respuestas que siguen un orden y forman una cadena. Las respuestas concretas que componen la cadena generalmente representan respuestas individuales que ya existen en el repertorio del sujeto. El encadenamiento sería, por tanto, la forma de conectar los distintos eslabones de una cadena, que pueden estar compuestos por conductas simples o por conductas o actividades complejas.
En la vida diaria existen muchas actividades compuestas por una cadena de conductas intermedias, que mantienen entre sí un orden establecido necesario para llegar a la conducta final (ejemplo: tocar correctamente un instrumento musical, conducir un vehículo, etc.)
.Se puede hablar de tres tipos de encadenamiento, presentación de la cadena total, encadenamiento hacia adelante y encadenamiento hacia atrás.
Instigación/atenuación: La instigación como guía se utiliza para enseñar conductas que solo mediante las aproximaciones sucesivas o el encadenamiento resulta difícil adquirir. El desarrollo de una conducta se facilita mediante el empleo de señales, instrucciones, gestos, direcciones, ejemplos y modelos para iniciar la respuesta.
Los instigadores ayudan a iniciar una respuesta ya que esta se lleva a cabo, además, sirven como estímulos antecedentes (ejemplo: instrucciones y gestos) que ayudan a generar la respuesta. La instigación de la conducta puede utilizarse, por ejemplo, a un niño pequeño se le dice que tome la cuchara porque va a comer, también dar instrucciones verbalmente para que realice la conducta y cómo hacerlo que sería cómo coger la cuchara y guiar físicamente la conducta que seria sostener el brazo al niño para ayudar a llevarse la cuchara en la boca, o hacer que observe a otra persona (modelo) que lo hace.
Modelamiento: El modelado cumple distintas funciones en la implantación y desarrollo del comportamiento. Las cinco más importantes son las siguientes:
1. Aprender nuevas conductas. La observación de un modelo permite aprender repertorios de conductas, habilidades sociales, cognitivas y motoras, estrategias de afrontamiento de situaciones difíciles o conflictivas, creencias, opiniones, etc. Algunos ejemplos claros que todos conocemos serían la adquisición del lenguaje en los niños al oír hablar a los adultos, aprender a bailar, tocar un instrumento, etc.
2. Promover e inhibir la realización de conductas en función de las consecuencias para el modelo.
3. Incitar conductas: Servir de detonante para iniciar o llevar a cabo una conducta o acción.
4. Motivar: Observando la realización de una conducta por parte de un modelo, así como sus consecuencias, puede favorecer el interés del observador por llevar a cabo la misma conducta.
5. Modificar la valencia emocional. Por ejemplo, estar triste y reírse al ver hacerlo a los actores de una película o reducir el miedo cuando se ve a otra persona que no lo tiene cuando lleva a cabo una tarea.
Fases del modelado:
El proceso de modelado implica tres fases secuenciales:
1) exposición y observación: el primer paso de cualquier entrenamiento en modelado es necesariamente la observación de la conducta, acciones u opiniones del modelo real o simbólico.
2) adquisición: el segundo paso es asegurar que el observador adquiere la conducta del modelo. Para ello es necesario asegurarse de que el observador presta atención al modelo, retiene la conducta o secuencia de conductas que el modelo está llevando a cabo y será capaz de reproducirla posteriormente
3) aceptación/ejecución/imitación: el tercer paso es la ejecución de las conductas observadas y adquiridas. Es importante señalar que la exposición al modelo y la adquisición de las conductas por parte del observador no garantiza que las ejecute posteriormente, o si las realiza, sean similares o las esperables.
Tipos de modelado:
Existen diferentes tipos de modelado y formas de llevarlo a cabo.
Modelado en vivo: es la exposición al objeto temido, actividad o conducta a aprender la lleva a cabo el modelo o modelos en presencia del observador.
Modelado simbólico: el modelo o modelos se presenta en soporte audiovisual, escrito, en imaginación o mediante transmisión oral. Las películas con actores favoritos, comportamientos de personas presentados en los medios de comunicación (e.g., ídolos musicales o deportivos, publicidad), personajes de libros y cuentos, con descripciones de su comportamiento y sus consecuencias, son procedimientos de modelado simbólico presentes a diario en nuestra sociedad para promover o generar patrones de conductas.
Modelado pasivo: el observador se expone al modelo y observa y aprende su conducta o pautas de acción (mediante modelado simbólico o in vivo). Posteriormente se procede a la fase de ejecución en la que el observador, sin ayuda del terapeuta o modelo, lleva a cabo la conducta o acciones observadas.
Auto-modelado: mediante este procedimiento, la persona, a través de la observación mediante videos grabados sobre su nivel de ejecución, va modificando o practicando patrones de conducta que requiere la situación. Esta técnica se emplea habitualmente en el entrenamiento en habilidades sociales, el incremento de rendimiento deportivo y en el entrenamiento de habilidades en personas con discapacidad.
Modelado de auto-instrucciones: el modelado de auto-instrucciones implica exponer a un modelo que mientras está realizando, o cuando va a comenzar a realizar una conducta, se va diciendo en voz alta todos los pasos o instrucciones de ayuda que le permitan llevar a cabo la tarea.
Técnicas operativas para la reducción o eliminación de conductas
Existen tres procedimientos básicos para eliminar conductas: el reforzamiento diferencial de otras conductas, la extinción y el castigo.
Reforzamiento diferencial de otras conductas (RDO): es un procedimiento habitual para eliminar conductas o reducirlas evitando su reforzamiento y a cambio reforzar conductas alternativas. Hay varios tipos de reforzamiento diferencial de otras conductas: reforzamiento diferencial de conductas incompatibles, reforzamiento diferencial de conductas alternativas y reforzamiento de conductas funcionalmente equivalentes.
• Reforzamiento diferencial de conductas incompatibles (RDI): Consiste en reforzar una conducta que es incompatible con la conducta a eliminar. Al aumentar la frecuencia de emisión de la conducta incompatible, se reduce la frecuencia de la conducta problema. Por ejemplo, si un niño se está mordiendo las uñas y se le refuerza cada vez que inicia la conducta de dibujar o cualquier actividad que implique utilizar las dos manos, se utilizaría este tipo de reforzamiento diferencial.
• Reforzamiento diferencial de conductas alternativas (RDA): Cuando no es posible encontrar respuestas incompatibles con la conducta problema, se puede llevar a cabo un reforzamiento diferencial de conductas alternativas. En primer lugar sería conveniente aquellas conductas que, si bien no son incompatibles, son conductas que podemos elegir que competir con la conducta problema. Por ejemplo, jugar al balón o leer, son conductas que no son incompatibles con ver la TV, pero pueden competir con ella.
• Reforzamiento diferencial de conductas funcionalmente equivalentes: hace referencia al reforzamiento de conductas alternativas a la conducta problema que permiten alcanzar las mismas metas pero de forma más adecuada o adaptativa.
• Reforzamiento diferencial de tasas bajas de respuesta: es un procedimiento eficaz de reducción de conductas. Por ejemplo, en el caso de querer reducir en un individuo la emisión constante de conductas verbales malsonantes, puede ser más efectivo aplicar reforzadores cuando se reduce la frecuencia de emisión, que esperar a que se den en las mismas situaciones respuestas verbales más apropiadas.
Extinción: consiste en dejar de reforzar una conducta previamente reforzada. Los procedimientos de extinción se suelen llevar a cabo con conductas que se mantienen por reforzamiento positivo, aunque también se utiliza para la reducción de conductas mantenidas por reforzamiento negativo. Para que funcione la extinción es necesario que estén claramente identificados los reforzadores que mantienen la conducta y así poder ser retirados. En muchos casos no resulta fácil identificar los reforzadores, entre otras razones, porque pueden provenir de diferentes fuentes.
Por ejemplo, en el caso de niños o adolescentes, el reforzador que está manteniendo la conducta que se desea extinguir puede provenir de los padres o educadores, pero también de otras personas significativas como compañeros o amigos. El padre puede estar reforzando la conducta de decir tacos de un adolescente al regañarle continuamente, pero puede ocurrir que aunque deje de hacerlo, prosiga porque está siendo mantenida por el reforzador que supone las sonrisas de admiración que provoca en los hermanos o amigos.
Cuando la fuente de reforzamiento es múltiple, el proceso de extinción de la conducta problema puede resultar difícil, porque para que la extinción fuera eficaz sería necesario que todas las personas que están reforzando la conducta dejaran de hacerlo. Existen distintas variables que influyen en la eficacia del proceso de extinción, siendo una de ellas el programa de reforzamiento que está manteniendo la conducta problema. Cuando el programa de reforzamiento es continuo el proceso de extinción se suele llevar a cabo con mayor rapidez que cuando el programa de reforzamiento es intermitente.
Del mismo modo, cuanto mayor es la razón o el intervalo de tiempo en el que se suministra el refuerzo intermitente, mayor será también la resistencia de la conducta reforzada a la extinción. Cuanto mayor sea la cantidad de reforzador y el tiempo durante el cual se ha suministrado, mayor será la resistencia a la extinción.
Kazdin (1994) resalta algunas de las características más importantes del proceso de extinción:
• El proceso de extinción es gradual en cuanto a su efecto en la reducción de la conducta. No sería por tanto la técnica más efectiva para eliminar conductas agresivas o lesivas para uno mismo u otros.
• Estallido de la extinción: la ausencia del reforzamiento de una conducta suele conducir a un incremento significativo de su intensidad o frecuencia, este incremento temporal es conocido como estallido de la extinción.
• Recuperación espontánea: después de haberse reducido una conducta por falta de reforzamiento, puede aparecer nuevamente o incrementarse. No obstante, si se mantiene la ausencia de reforzamiento, la conducta volverá a decrecer y lo hará, en general, con mayor rapidez que en un primer momento.
Castigo: reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo o se retira un estímulo positivo de manera contingente con ello. La mera introducción de un estímulo aversivo o la simple retirada del estímulo positivo no se considera castigo a no ser que lleve aparejado la reducción efectiva de conducta.
Castigo Positivo: reducción de la frecuencia futura de una conducta cuando tras su emisión se presenta un estímulo aversivo. Se puede hablar de dos tipos de estímulos negativos: primarios o incondicionados y secundarios o condicionados.
• Los estímulos aversivos primarios o incondicionados: son aquellos cuyo carácter aversivo suele ser universal, como el dolor físico, los ruidos fuertes, suministrar productos naturales o químicos que provocan reacciones físicas desagradables, etc.
• Los estímulos aversivos secundarios o condicionados: son los estímulos que han adquirido tal carácter por la asociación con otros estímulos aversivos. Los gestos y las descalificaciones e insultos verbales, llevar a cabo acciones que provocan vergüenza o malestar, son algunos ejemplos de estímulos aversivos secundarios o condicionados.
Castigo Negativo: no supone la aplicación de un estímulo aversivo contingente a la conducta que se desea eliminar, sino la retirada de consecuencias apetitivas.
Existen dos tipos fundamentales de castigo basado en la retirada de estímulos positivos: el tiempofuera de reforzamiento y el coste de respuesta.
Tiempo fuera de reforzamiento positivo: consiste en negar el acceso temporal a los reforzadores inmediatamente después de que se realice la conducta inadecuada que se desea reducir o eliminar.
Coste de respuesta: se refiere a la pérdida de un reforzador positivo del que dispone el individuo. La retirada de puntos o del carnet de conducir por cometer una infracción de tráfico es un ejemplo de coste de respuesta como procedimiento de castigo.
Sobrecorrección: es una penalización por llevar a cabo una conducta o acción inadecuada que tiene dos componentes: restitución y práctica positiva. La restitución consiste en corregir los efectos negativos causados por la conducta inadecuada. Por ejemplo, en el caso de la conducta vandálica, pagar los desperfectos ocasionados. La práctica positiva implica llevar a cabo repetidamente, incluso de forma exagerada, una conducta adaptativa apropiada. En el caso anterior sería limpiar las calles que se han ensuciado y las adyacentes durante varios días. En algunas ocasiones, solo se utiliza uno de los dos componentes de la sobrecorrección.
Programas de economía de fichas: es un programa de control de las contingencias que combina distintos procedimientos de reforzamiento y de castigo. El procedimiento básico consiste en entregar un reforzador generalizado (ficha) tras la emisión de una conducta deseable y/o retirarlo cuando la conducta meta es inadecuada.
El valor de la ficha como reforzador generalizado estriba en la posibilidad de canjearlo por numerosos reforzadores previamente seleccionados. En los programas de economía de fichas se trata de que las conductas deseables reciban siempre una consecuencia positiva sin necesidad de tener que estar continuamente dispensando de forma contingente los distintos reforzadores pactados para cada conducta.
Los componentes concretos de un programa de economía de fichas son:
1. Lista de las conductas específicas que se pretenden modificar.
2. Indicación explícita del número de fichas que se pueden ganar por cada comportamiento.
3. Reforzadores concretos por los que se pueden intercambiar las fichas o pun- tos obtenidos
4. Indicación clara y detallada de las reglas que regirán el programa, incluyendo la especificación de cuándo se van a entregar las fichas y cuándo se cambiarán por los reforzadores.
En los programas de economía de fichas las fichas pueden entregarse cada vez que se realiza la conducta deseada (refuerzo positivo) con el fin de incrementarla, o entregar el total de las fichas al inicio del programa y estas se van retirando contingentemente a la realización de las conductas problema para reducirlas (coste de respuesta).
Contratos de contingencias: es un acuerdo, por lo general escrito, en el que se especifican las conductas que se desean instaurar o eliminar y las consecuencias que acompañarán la emisión de esas conductas. Una de sus funciones es conseguir la implicación de la persona en el cambio de su conducta. Es, igualmente, un modo de dejar claro que si uno se esfuerza por conseguir unos objetivos, va a obtener determinadas refuerzos. Se trata de un acuerdo entre dos partes en el que se negocian unos objetivos y se establecen claramente unas consecuencias por su cumplimiento o incumplimiento.
Para fomentar la eficacia los contratos deben cumplir las siguientes normas:
1.En el contrato se debe dejar claro cuál es el cambio concreto en la conducta que se quiere obtener.
2.Se debe especificar el límite de tiempo de duración del contrato. Es un error pedir un cambio de conducta a largo plazo o de duración ilimitada.
3.El contrato debe incluir consecuencias positivas por su cumplimiento. • Debe incluirse también una consecuencia ligeramente aversiva si no se cum- ple lo pactado.
4.Se debe incluir una “bonificación adicional” en el caso de que se supere el criterio pactado, dejando abierta la posibilidad de que esto suceda.
5.Nunca debe hacerse un contrato que no pueda ser observado y registrado. Especificar siempre cómo y cuándo se va a medir la conducta objeto de contrato. No sería nunca objeto de contrato, por ejemplo, ser amable con alguien, o pensar más en los deberes. Además de demasiado generales, tal y como se enuncian, son conductas no operativizadas e inobservables.
6.Tan pronto como se verifique su cumplimiento, debe administrarse el reforzador pactado. La demora del reforzador es, en principio, perjudicial para la adquisición.
7.Todas las partes implicadas deben cumplir siempre su parte en el contrato.
Díaz García, M. I. Ruiz Fernández, M. D. L. Á. y Villalobos Crespo, A. (2017). Manual de técnicas y terapias cognitivo conductuales. Bilbao, Editorial Desclée de Brouwer. https://elibro.net/es/ereader/uniminuto/127910.









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